En qué se diferencia de la hipoteca de tu casa

Para el banco, una segunda residencia no es tan prioritaria como la vivienda en la que vives. Si tu economía se complica, lo normal es que sigas pagando la hipoteca de tu casa y dejes de pagar la otra. Por eso muchas entidades financian un porcentaje menor del valor del inmueble, lo que implica aportar una entrada mayor. También pueden aplicar un diferencial o un tipo algo más alto, o pedir más vinculación. Mira siempre la relación préstamo-valor que te ofrece cada banco.

Cómo valoran tu solicitud

El banco sumará todas tus deudas, incluida la hipoteca de tu vivienda habitual si la tienes, y comprobará que, con la nueva cuota, sigues teniendo margen suficiente. Como referencia prudente, el total de cuotas no debería pasar de un tercio de tus ingresos netos. También consultará la CIRBE para ver tu endeudamiento.

Costes que no debes olvidar

Además de la entrada, en la compra pagarás impuestos como el ITP o el IVA, que según la comunidad autónoma pueden ser iguales o mayores que en una vivienda habitual, porque algunas bonificaciones solo se aplican a la vivienda principal. Después vendrán el IBI, la comunidad, los seguros, el mantenimiento y los suministros aunque no la uses, y la tributación en el IRPF por tener un segundo inmueble.

¿Compensa?

Depende de cuánto la vayas a usar y de tu colchón financiero. Antes de decidir, calcula el coste anual total, no solo la cuota, y piensa qué pasaría si tuvieras que asumir las dos hipotecas en un momento de menos ingresos. Si estás comparando con la compra de tu primera casa, echa un vistazo a la hipoteca para vivienda habitual y calcula cifras con el simulador.