Cómo funciona un préstamo personal
La entidad te presta un importe cerrado y tú lo devuelves en cuotas mensuales durante un plazo pactado, normalmente con un tipo de interés fijo. No aportas una vivienda como garantía: la entidad se fija en tus ingresos, tu estabilidad laboral y tu historial de pagos, que consulta en registros como la CIRBE y en los ficheros de morosidad.
Tipos de préstamos personales
- Préstamo personal clásico: importes medios y plazos de varios años, para gastos planificados
- Préstamo al consumo: ligado a una compra concreta, como electrónica o muebles
- Línea de crédito: un límite del que dispones según lo necesitas, con una cuota mínima mensual
- Anticipo de nómina: adelanto de parte del sueldo, a devolver en poco tiempo
Puedes verlos por separado en préstamo personal, línea de crédito o anticipo de nómina.
Cómo comparar ofertas
- Compara la TAE y no el TIN: la TAE incluye comisiones y permite comparar en igualdad
- Mira el importe total a devolver, que resume el coste real
- Revisa las comisiones de apertura, de estudio y de amortización anticipada
- Comprueba si la oferta exige domiciliar la nómina o contratar seguros
- Calcula que la cuota, sumada a tus otras deudas, no pase de un tercio de tus ingresos netos
Antes de firmar, la entidad debe entregarte la información normalizada europea con las condiciones del préstamo. Léela con calma y guárdala: es el documento que te permite comparar ofertas de verdad. Además, la ley de crédito al consumo te da 14 días naturales para desistir del contrato una vez firmado.
Cuándo tiene sentido y cuándo no
Un préstamo personal encaja para un gasto concreto que no puedes cubrir con ahorros y que podrás devolver con tus ingresos habituales. No es buena idea usarlo de forma recurrente para cubrir gastos del día a día o para pagar otras deudas: si te ocurre, conviene revisar el presupuesto antes de pedir más financiación.
