Es la cantidad (fija o en porcentaje) que el banco te cobra al formalizar el préstamo por los gastos de estudio y puesta en marcha. En España suele oscilar entre 0 % y el 1,5 % del importe solicitado y se paga al principio (a veces se financia dentro del préstamo). Desde la nueva regulación, muchos préstamos personales ya la tienen al 0 %. Siempre se incluye en la TAE, por lo que encarece el coste real aunque el TIN parezca bajo.