El impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) grava los documentos notariales, mercantiles y administrativos. En la compra de vivienda de obra nueva, el comprador paga AJD sobre la escritura de compraventa (entre el 0,5% y el 1,5% según la comunidad autónoma). Desde 2018, el AJD de la escritura de hipoteca lo paga el banco, no el comprador.