Es el tipo de interés extra que te cobra el banco por cada día que te retrasas en pagar una cuota. En España está limitado por ley: máximo 2,5 puntos porcentuales por encima del interés ordinario del préstamo. Sirve para compensar al banco el retraso, pero no puede ser abusivo. Si acumulas varios impagos, además pueden incluirte en ASNEF.