Qué es y para quién es

Es un préstamo a largo plazo para comprar la vivienda en la que vas a vivir, con el propio inmueble como garantía. Los bancos suelen dar sus mejores condiciones a la vivienda habitual, porque la consideran la operación de menos riesgo. Aun así, casi nunca financian el 100 % del precio: lo habitual es que tengas ahorrada una entrada más los gastos de compra, como el ITP o el IVA, la tasación y la notaría de la compraventa.

Fija, variable o mixta

No hay una opción mejor para todos. Depende de tu tolerancia al riesgo, del plazo y de cuánto margen tiene tu presupuesto si la cuota sube.

Qué comparar antes de firmar

Como referencia prudente, la cuota no debería superar un tercio de tus ingresos netos. Antes de firmar, el banco tiene que entregarte la FEIN y la FiAE, y el notario debe comprobar que entiendes las condiciones. Léelas con calma y compara ofertas de varias entidades.

Una advertencia honesta

Una hipoteca te compromete durante décadas y tu casa responde de la deuda. Deja un colchón de ahorro para imprevistos después de pagar la entrada y los gastos, y calcula la cuota también en un escenario en el que suban los tipos o bajen tus ingresos. Puedes hacer números con nuestro simulador de hipotecas.