Cómo funciona una hipoteca a tipo fijo

En una hipoteca fija el tipo de interés se pacta al firmar y no cambia durante toda la vida del préstamo. Eso significa que pagas la misma cuota desde el primer recibo hasta el último, pase lo que pase con el Euríbor. Por eso la eligen muchas personas que prefieren saber exactamente cuánto van a pagar cada mes durante 20 o 30 años.

A cambio de esa estabilidad, el tipo fijo suele partir más alto que el de una hipoteca variable en sus primeros años, y si los tipos bajan en el futuro no te beneficias automáticamente: tendrías que negociar una novación con tu banco o llevarte la hipoteca a otra entidad.

¿Para quién tiene sentido?

Qué revisar antes de firmar

Antes de decidirte, compara las condiciones que publica la entidad con la ficha FEIN que te entregarán antes de la firma. Estos son los puntos que más pesan en el coste real:

Recuerda también que el banco no suele financiar los gastos de compra (impuestos, notaría, registro), así que necesitarás ahorros además de la entrada. Puedes estimarlos con nuestro simulador de hipotecas.

Alternativas a tener en cuenta

Si no tienes claro que el tipo fijo sea lo tuyo, mira también una hipoteca mixta, que combina unos años a tipo fijo con el resto a variable. Y antes de quedarte con la primera oferta, compara otras hipotecas para vivienda: unas décimas de diferencia en la TAE suponen miles de euros a lo largo de 25 o 30 años.