Pago directo frente a financiación en tienda
Cuando financias una compra en la tienda, el dinero suele ir del financiador al comercio y tú solo ves la cuota. Con un préstamo de pago directo, la entidad transfiere el importe a una cuenta a tu nombre y tú decides cómo y a quién pagas. Esto te da margen para negociar el precio, pagar al contado o repartir el dinero entre varios gastos.
La otra cara es que la responsabilidad es toda tuya: el préstamo no está ligado a la compra, así que si el producto falla o el vendedor no cumple, sigues debiendo las cuotas.
Cómo funciona el proceso
- Eliges importe y plazo y envías la solicitud
- La entidad comprueba tu identidad y tu solvencia
- Verifica que la cuenta de destino es tuya, a veces con un pequeño ingreso de prueba o conectando tu banca online
- Firmas el contrato y la entidad hace la transferencia
Si te piden conectar tu banca online, hazlo solo a través de servicios autorizados dentro de la web de la entidad, y nunca compartas tus claves por teléfono, SMS o email.
Qué revisar antes de firmar
- La TAE y el importe total a devolver
- La fecha del primer cargo y el día de cobro de cada cuota
- Las comisiones de apertura, de impago o por prórroga
- Si puedes amortizar antes de tiempo y cuánto cuesta
La comisión de apertura se descuenta a veces del importe que recibes, así que comprueba cuánto llegará realmente a tu cuenta. Como referencia, que todas tus cuotas no superen un tercio de tus ingresos netos.
Un aviso importante
Desconfía de cualquiera que te pida pagar una cantidad por adelantado para «liberar» o «garantizar» un préstamo: las entidades serias no funcionan así y es un fraude frecuente. Comprueba que la entidad se identifica con su razón social y sus datos de contacto. Y, como con cualquier préstamo rápido, pide solo lo que podrás devolver en el plazo pactado. Si aún estás comparando, repasa también cómo funciona un préstamo personal.