Tres formas de financiar una reforma con garantía hipotecaria

En todos los casos, la cantidad que te presten dependerá de la tasación del inmueble y de lo que ya debas.

Hipoteca o préstamo de reforma

Un préstamo personal para reforma se tramita más rápido, no necesita tasación ni notaría y no pone tu casa como garantía, pero suele tener plazos más cortos y un tipo más alto. La opción hipotecaria puede encajar en obras de mucho importe, como una rehabilitación integral o una ampliación. A cambio, conlleva tasación y otros gastos de formalización, y alarga la deuda muchos años.

Para importes moderados, compara primero un préstamo para reforma del hogar. A veces sale más barato en total, aunque la cuota mensual sea algo mayor.

Qué revisar antes de decidir

Ten en cuenta el riesgo

Estirar una reforma a 20 o 30 años puede hacer que pagues muchos más intereses que con un préstamo corto, aunque el tipo sea menor. Y si dejas de pagar, lo que está en juego es tu vivienda. Haz números con calma y consulta las demás hipotecas antes de elegir.