El periodo de carencia es un tramo inicial del préstamo en el que no devuelves capital (o ni siquiera intereses). Solo pagas una cuota muy reducida o nada. Existen dos tipos: carencia parcial (solo intereses) y total (nada). Es útil si tienes gastos iniciales altos, pero al terminar la carencia la deuda sigue siendo la misma, por lo que las cuotas posteriores suben o el plazo se alarga. Los bancos lo ofrecen máximo 2-3 años en hipotecas.