Cómo funciona un préstamo para estudios
Un préstamo para estudios financia la matrícula y, en algunos casos, otros gastos de un grado universitario o un máster. Su diferencia principal frente a un préstamo personal es que suele adaptarse al ritmo de los estudios: el dinero se puede pedir por cursos y muchas veces existe un periodo de carencia, durante el cual pagas solo intereses o una cuota reducida hasta que terminas y empiezas a trabajar.
Los préstamos de este tipo ligados a convenios con universidades o escuelas de negocios solo se pueden usar en los centros adheridos, así que comprueba primero que el tuyo está incluido.
¿A quién le encaja?
- A estudiantes de grado o máster cuyo centro tiene convenio con la entidad
- A quien no cubre toda la matrícula con becas o ahorros
- A familias que prefieren repartir el coste en lugar de pagarlo de golpe
Qué revisar antes de firmar
Consulta las condiciones que publica la entidad y pregunta por estos puntos:
- La TAE y el coste total, incluidos los intereses de la carencia
- Si durante la carencia pagas intereses o se acumulan a la deuda
- Si se exige un avalista, normalmente un familiar
- Qué pasa si cambias de estudios o no terminas el curso
- Las comisiones por amortización anticipada, por si puedes devolverlo antes
Haz números con un sueldo de entrada realista para tu sector: la cuota tras la carencia no debería superar un tercio de lo que esperas ganar al principio. Recuerda también que, si tienes un avalista, la deuda le afecta igual que a ti si no puedes pagar.
Antes de pedir un préstamo, mira las becas
Solicita primero las becas del Ministerio y las ayudas de tu comunidad autónoma y de la propia universidad, y pregunta si el centro permite pagar la matrícula a plazos sin intereses. El préstamo tiene más sentido para cubrir la parte que quede pendiente. Puedes comparar otras opciones en préstamos de estudios.